Excerpt for BRUMAS DE IRREDENCIÓN by , available in its entirety at Smashwords

BRUMAS DE IRREDENCIÓN JEGARPE





































































Registro Propiedad Intelectual:

Nº AB-11-2014

Nº de asiento registral 00/2014/985 Madrid













































OBRA

ORIGINAL

DE

JERÓNIMO

GARCÍA PÉREZ

J E G A R P E










INTRODUCCIÓN (2014)



BRUMAS DE IRREDENCIÓN es un extenso libro de poemas que escribí entre los años 1996 y 1997. Contiene en total 185 composiciones, de las que sólo he seleccionado 127,i de todo tipo, desde el soneto hasta el romance, unas, breves (la seguidilla o los cantares) otras, largas, cuando el tema así lo requería. Están expuestas en forma de diario, a lo largo de un año en el que, por razones de obligada necesidad, hube de ocuparme de la delicada salud de mi padre, ya nonagenario. Ello me hizo que una inevitable preocupación se apoderase de mis horas de ocio, recién estrenadas con mi jubilación en setiembre de 1995. Este estado de ánimo se encuentra reflejado en los poemas que fui escribiendo, impregnados de un excesivo pesimismo que no quise evitar.


Reminiscencias de mi pasado, sueños evocadores, recuerdos sentimentales, composiciones amorosas e íntimas, pequeñas razones filosóficas, repentinos pensamientos o loas dedicadas a la naturaleza, son la materia prima de la que me he valido para dar forma al poemario presente.


Hoy, en camino hacia mis 79 años de edad, pretendo darlo a conocer. Es un libro inédito que conservo manuscrito, ilustrado y encuadernado en un estante de mi biblioteca, con el número 26.


Albacete, 19 de Enero de 2014


Jerónimo García Pérez









Prólogo 1996


Hoy, abandonadas ya mis obligaciones profesionales e instalado en la comodidad de mi jubilación, desde las perspectivas de mis sesenta y un años, tomo la pluma de nuevo para dar forma al presente libro de poemas, al que me lleva no tanto mi deseo creador como la necesidad de rellenar tantas horas vacías que se me han de presentar, a no dudarlo, en este tramo del camino apenas comenzado.


Mi vida actual, dedicada en gran parte a los cuidados que requiere mi padre, nonagenario, enfermo y casi ciego, ha condicionado notablemente mis actividades de cara al futuro próximo. Esta evidencia me ha llevado a renunciar, por ahora, a algo tan importante para mí como viajar y a temer que, con el tiempo que pasa inexorablemente, decaiga mi ánimo viajero, idea ésta que me persigue tenazmente llenándome de desasosiego.




Por todo ello he decidido dedicar las pocas horas que me quedan libres de los cuidados paternos a dar grandes paseos por la ciudad en los cuales he podido satisfacer otra de mis aficiones: la poesía. Así, pues, al socaire de estos paseos han ido surgiendo, poco a poco, día a día, los poemas que dan forma a BRUMAS DE IRREDENCIÓN.


Están expuestos cronológicamente, a modo de diario, forma de expresión que ya he empleado antes. Los temas utilizados son los de siempre, dentro de la dificultad que entraña encontrar ideas nuevas a diario en este transcurso monótono y consuetudinario que es mi vida presente: un sentimiento que a veces nos asalta, un instante fugaz de optimismo o de desesperanza, un recuerdo que pervive en nuestra memoria, una reflexión momentánea, la propia contemplación de la naturaleza.


Igual que en otras ocasiones anteriores he hecho uso del verso octosílabo principalmente, en estrofas de corte clásico -cuartetas, redondillas, quintillas, décimas, octavillas...- o más populares cuando el argumento así lo requería -romances, seguidillas, cantares...- aunque, cuando la mayor hondura del tema así me lo pedía, abundan las composiciones a base de endecasílabos y heptasílabos -silvas, liras y algún que otro soneto-. Versos, en fin de rima y métrica exigentes, tarea que me impuse desde un principio.


No he podido evitar, ni creo que podré evitar ya nunca, un fondo de soledad y de melancolía en los poemas expuestos, por otra parte tan consustancial con mi propio sentimiento.


ALBACETE, 8 DICIEMBRE 1996.






1

ESTÍO


Caliginoso estío.

un sol fuerte, sin trabas,

me clava sus cuchillos.


Voy caminando, solo,

por el sendero blanco

del río, entre los olmos.


Chirridos de cigarras,

rumor del viento, suave,

cerniéndose en las ramas.


Hervor de mariposas,

de insectos. Chapoteos

de la corriente undosa.


Adentro, levemente,

se van adormeciendo

los cien gritos de muerte,


las cien voces de hastío

que no me dejan nunca,

que van siempre conmigo...


Voy solo, caminante...

Las penas se me duermen...

¡Si ya no despertasen!


12, Julio


2


EL SENDERO.


Trepa que trepa el camino

pedregoso hacia la cima

del montezuelo. Me anima

la bondad del día, el trino

del ave, el frondoso pino,

la umbría de la chopera

que engalana la ribera

del río. Solo y ligero,

camino por el sendero

que se ciñe a la ladera.


16, Julio


3


SUEÑOS DE ATARDECER.


Hurgo en mi sueño por ver

si estoy en él. Y no estoy.

Mis sueños de atardecer

no son mis sueños de hoy

sino mis sueños de ayer.


17, Julio.


4


ÁMAME YA.


Ámame ya que el corazón no espera,

que se consume y arde

como una débil luz perecedera.

Ámame ya, mañana será tarde,

que ya se habrán dormido

todas mis ilusiones

en ese sueño dulce del olvido.

Ámame ya, mujer, que yo me entrego

sin voz, sin condiciones,

sin fuerzas ya, rendido.

Oye mi humilde ruego,

no dejes que la noche

se venga y nos sorprenda con su muerte

y no pueda ofrecerte

sino sólo un reproche.


20, Julio


5


CANÍCULA.


Susurra entre la maleza

un viento cálido y suave

que me llena de pereza.

Mancilla el silencio el grave

ronquido de algún batracio

y el canto gentil de un ave.


El cuerpo me pesa, sacio

del sol denso del estío,

y se niega a andar, reacio.




Me acojo al amor umbrío

de un olmedo polvoriento

cabe la orilla del río.


Y dejo que el pensamiento

vuele libre, sin retorno,

para hacerse sentimiento,

mecido por el bochorno.


Las Mariquillas (Río Júcar) 22, Julio.


6


QUISIERA...


Quisiera hallar el camino

que he perdido, no sé el día.

Quisiera hallar mi alegría,

mi talante peregrino,

mi espíritu campesino,

la soledad introversa

que me hizo fuerte en la adversa

y terrenal aventura

y la fe que hizo más pura

mi fantasía diversa.


23, Julio.

7


RECUERDOS DE NIÑO.


Un sol de julio, ardoroso,

cae a plomo en el tranquilo

silencio del mediodía.

Hago un alto en el camino.

Me siento junto a una higuera

cabe la orilla del río

y dejo que los recuerdos

me adormezcan el sentido...


Hace tantos, tantos años...

Yo era entonces un chiquillo

producto de la posguerra,

con más sueños que prejuicios.


Pasaba con mi familia

las vacaciones de estío

junto al Júcar rumoroso,



en estos lugares mismos

que sedan el sentimiento

y que cautivan mi espíritu:

murmullos interminables

de la corriente, sonidos

extraños de las riberas,

ludir de insectos y anfibios,

crascitar de las cornejas,

noches oscuras, gemidos

del viento en los roquedales,

agreste canción de riscos...

Miro perderse adelante

los farallones calizos

que festonean las verdes

y umbrías vegas del río,

la simbiosis que forman

las rocas y el caserío,

las oquedades y cuevas

asomadas al vacío,

como bocas desdentadas

de la roqueda, testigos

del transcurso de los tiempos.


¡Ay, mis recuerdos de niño,

que no se van con el agua,

que no se los lleva el río,

que se quedan enredados

en las riberas, conmigo!


Cubas.25, Julio.


8


CAMINO ADELANTE.


No dejaré que me arrastre

la atonía a su mansión

ignota, sin redención,

ni que me carguen de lastre

las penas del corazón.


Miraré siempre adelante

con mi fe de peregrino

que no le arredra el camino

que le resta, solo, errante,

meciéndose en su destino.


30, Julio.




9


¿CUÁNDO?


¿Y cómo ha de venir, Señor?, ¿y cuándo?,

que salga yo al camino, sonriendo

con mi mejor sonrisa, preludiando

las dulces alas del amor, batiendo

junto a mi corazón sediento y blando...


31, Julio

10


VEN PRONTO, AMOR.


No dejes de venir si has de venir

que está acechando ya el anochecer.

No dudes más, Amor, que he de partir

antes de que se venga el clarecer.


No tardes, no me venza el esperar

y ya no esté, ven pronto, por favor,

que estoy solo y cansado ya de andar,

que estoy necesitando amar, Amor.


2, Agosto.

11


IR ANDANDO.


Atrás se van quedando

las asperezas de estos duros años,

las amarguras y los desengaños.

Y, mientras, lucho y ando.

Señor, que no me canse de ir andando,

que no me puedan las desesperanzas

arteras del camino,

las mil y una asechanzas

que están minando, aleves,

mi fe de caminante y peregrino,

que puedan corazón y voluntad

alzar su vuelo, leves,

cantando todavía

arias de libertad,

que no se canse nunca el alma mía

de este errabundo transcurrir, cantando,

¡que no se canse nunca de ir andando!


5, Agosto.





12


QUIMERA.


Pasar sobre las cosas

y no dejarse el corazón en ellas,

ir haciendo más bellas,

más nuestras, más hermosas,

esas monotonías,

esas horas vacías

que surgen a la vera del camino,

soñar y hacer que el sueño nos redima

de tanta inanidad,

amar la llaga con la que el destino

nos hiere y evitar que nos reprima

la garra artera de la soledad...


Todo es una quimera

levísima, ligera,

sutil, forjada por el pensamiento,

que vino a masturbarme el sentimiento.


7, Agosto


13


CORAZÓN.


No sé por qué el corazón

va amando más cada día

las cosas que ya no tiene

que se le marchan esquivas,

dejándole un poso amargo,

como un regusto de acíbar.

Mas insiste el corazón,

que no le duele la herida,

pisando la misma huella

de ayer, de todos los días,

sin arredrarle la empresa,

sin temer otra caída,

con un ánimo encomiable,

con una fe renacida.


9, Agosto




















14


MADRIGAL.


Puedes entrar, amor mío,

que tengo abierta la puerta,

que tengo la puerta abierta

para que se entre el umbrío

crepúsculo del estío,

que tengo abierto el balcón

para ti y una canción

que es un requiebro de flores,

para que endulces de amores

la hiel de mi corazón.


10, Agosto.




15


ESENCIA.


Mi pensamiento no es mío

que vuela libre de daño

como si fuera un extraño

por el celaje vacío


buscando en la suave lira

de la azul proceridad

lo que tengo de verdad,

lo que tengo de mentira.


12, Agosto.





16


ALMA.


No le pongáis fronteras dolorosas

al alma mía, cándida, inocente,

dejadla ir, sin trabas angustiosas,

por ese mundo suyo, diferente,

no me la ahoguéis con lágrimas dañosas

que el corazón me llora fácilmente,

dejadla libre, apátrida, sin dueño,

con su ignorancia a cuestas, con su sueño.


15, Agosto.


17


UN RINCÓN DE MI ADOLESCENCIA.


El sol feble de agosto se adormece

sobre el ramaje antiguo, ahogando en lumbre

flamívoma la suave mansedumbre

del parque, ansiando sueños...Atardece...


Y al tiempo que la luz se desvanece,

se muere en una mansa dulcedumbre,

el alma se me escapa, por costumbre,

leve, sin yo notarla, y se estremece.


Todo lo siento, lleno de indolencia

desde este banco viejo, recogido,

testigo mudo de mi adolescencia,


donde nacieron puros, introversos,

con su voz nueva haciéndose latido

grandilocuente, mis primeros versos.


17, Agosto.


18


INSOMNIO.


Son las dos de la mañana

y no me ha rendido el sueño.

Por la ventana entreabierta

se me viene hasta mi lecho

la luz de un cuarto creciente



delgado y amarillento.

que va dibujando trasgos

saltarines y traviesos

en las sombras de la estancia.




















Cierro los ojos y siento

que un batir de alas orea

mi frente de pensamientos

oscuros, de aires de muerte,

de presagios, de misterios

innominables, que acechan,

que van creándome adentro

sentires indefinibles

de desamparo y de miedo.

Y pretendo desterrarlos

de mí. Me levanto y veo

la noche por la ventana

y oigo el rumor del silencio

solamente mancillado

por el ladrido de un perro

o el ludir de un automóvil

deslizándose a lo lejos.

Una brisa halagadora

me reconforta. Me entro.

Me echo otra vez a la cama.

Cierro los ojos de nuevo

y observo cómo se escapan

por las lindes de mis sueños

esos trasgos que vinieron

a perturbarme, irredentos.


18, Agosto.



















19


MI CIUDAD PEQUEÑA.


Esta ciudad pequeña, que ha crecido

ganándole terreno a la llanura,

no es la ciudad pequeña que perdura

dentro de mi almo corazón dolido.


Le faltan tantas cosas que ha perdido...

Su recoleta intimidad, su hondura

provinciana, su luz sencilla y pura,

la humana calidez de su latido.


La hostil voracidad, año tras año,

del tiempo ha ido lastrándome de daño

la imagen de este niño sentimiento


que está haciendo sentirme más extraño

en esta mi ciudad, en la que aliento,

como un ave sin fe nacida hogaño.


19, Agosto.

20


CREDO


Amar la vida es amar

la soledad que hay en mí,

los versos que no escribí,

los sueños que he de soñar.

20 agosto


21


EL SURTIDOR.

Hay Un aire

juguetón

en el parque

y hay quietud.


Escondido en

un rincón,

aureolado

de un resol,

se oye alegre

-glo, glo, glo-

como canta el

surtidor.


Hay silencio

y hay quietud

en el parque.

Y hay rumor

monocorde en

la canción

insistente

-glo, glo, glo-

del riente

surtidor.


21, Agosto















22


TE AMÉ..

Te amé, mujer, con un amor tardío,

mordido, cruel, por las desconfianzas,

con un amor casi sin esperanzas

que, a poco de nacer, ya no era mío.



Hoy, que ya no te agitas en el frío

que hiela el miedo de mis remembranzas,

te evoco y te haces en mis añoranzas

un ente amorfo, lánguido, vacío...


Y no hay rencor, no hay odio. Es que los años

borran recuerdos y sepultan daños.

Mas si otra vez viviera esos instantes


de dulce desamor y difidencia,

sabe que, con la misma vehemencia,

yo volvería a amarte como antes.


23, Agosto.


23


¿RECUERDAS...


¿Recuerdas, como yo, Había ya un temblor

mujer, aquellos años inquieto y excitante

perdidos del amor? de flores derredor


Solíamos poner y había tanta paz

nuestras mejores ansias que el tiempo parecía

en el atardecer. pararse y no pasar.


No nos placía hablar. ¿Recuerdas el sentir

Sólo mirarnos quedo, únicamente nuestro

mirarnos y soñar. que ya no ha de venir?


Yo te tenía y tú, ¿Recuerdas, aún, mujer,

radiante, me entregabas aquel amor perdido

toda tu juventud. que nunca ha de volver?


Corría el mes de abril 25, Agosto.

y se anegaba en suaves

aromas el confín.



24


LA IMAGEN DE MI MADRE.


En alas de la brisa vespertina,

la tarde echada ya, vino hasta aquí,

haciéndose latido y voz en mí,

tu imagen buena, madre, repentina,




para reconvenirme, femenina,

con sus reproches blandos, que no oí,

que no acepté jamás, que no sentí,

y que hoy duelen en mí como una espina.


Y mientras, madre, voy, sin ilusión,

sin fe, en medio de tanta acerbidad,

buscando esa difícil redención


en lo más hondo de mi vaciedad,

en las entrañas de mi corazón,

en los abismos de mi soledad.


27, Agosto.


25


DIFIDENCIA.


Por la íntima ventana,

tras los cristales,

observo, circunspecto,

morir la tarde.


Con ella muere

la fe que esta mañana

me hizo ser fuerte.


29, Agosto

26


VIENTO OTOÑAL.


Un viento casi otoñal

barre la aleve y tediosa

monotonía estival,

poniendo en el matinal

calor su nota donosa.


Corren los últimos días

de agosto en un arrebol

de suaves melancolías,

teñidos aún por un sol

nimbado de lejanías.


30, Agosto






27


ALBACETE TÍPICO.


Tras la nueva arquitectura

de la plaza de Carretas

duerme el antiguo Albacete,

lo que fue alma primigenia

de la ciudad de principios

de este siglo, lo que queda

de sus rincones manchegos,

de sus callejas estrechas.

Contrastan los edificios

modernos junto a las viejas

casonas abandonadas,

en medio de las inmensas,

desnudas y desoladas

decalvaciones abiertas

por la máquina implacable,

por la pala y la piqueta.


Allí quedarán sepultas

para siempre, entre las piedras

del Albacete que nace,

las calles y las plazuelas

del Albacete que muere:

Calles de Santa Quiteria,

Cornejo, Sol, Oro, Marzo,

Herreros, Parra, Placeta,

Tejares, Cruz, Iris, Gatos,

Puertas de Murcia y Valencia.


Y allí quedarán, sepultas

también, las reminiscencias,

palpitantes todavía,

de mi niñez de posguerra,

de los difíciles años

de mi juventud primera.


1, Setiembre


28


LUZ OTOÑAL.


Ya hay en la brisa ligera

de la tarde setembrina

preludios de mortecina

y amable luz otoñal,



de esa luz que inunda el cielo

de una cálida aureola

y que hace que el alma, sola,

se aferre a su soledad.


3, Setiembre.

29


AÑORANZAS DE JUVENTUD.


Si volvieran a henchirme, placenteros,

los días del amor

con su mágico nimbo de esplendor,

igual que en los primeros

años de mi perdida juventud...

Si el corazón pudiera

sentir de nuevo la íntima inquietud

de mi lejana juventud primera...


Mas ya no puede ser, que el corazón

se me ha ido, leve, a un mundo sin empeños,

sin fe y sin ilusión...

Sólo le quedan sueños.


5, Setiembre.



30.


RENUNCIAS.


Esos ojos azules

que inventan cielos,

que miran sin mirarme,

duelen adentro.


Que no me miren,

que no, que sin quererlo,

me ponen triste.


Esos labios ardientes

que ríen besos

y que hablan sin hablarme,

duelen adentro.


Que no sonrían

que no, que me producen

melancolía.




Y esas manos de nieve

que miman vientos,

que son como palomas,

duelen adentro.


Que no me halaguen,

que no, que sus halagos

quieren dañarme.


6, Setiembre.


31


SÓLO UN SUEÑO.


Hubo en mi sueño un pálpito fugaz

de bienaventuranza,

de suave y dulce paz,

en la que mi esperanza

se complacía generosamente.


Fue como un rayo claro

de luz que vino a iluminar mi frente

para llenarme de una fe naciente.

Fue como el vivo resplandor de un faro

lejano que alumbraba

la noche eterna de mi soledad,

que me atraía a sí, que me llamaba

desde la oscuridad.

Fue como un himno alado,

como un coro risueño

de voces celestiales, deseado...


Fue solamente un sueño.


14, Setiembre.


32


LO FUISTE TODO.


Lo fuiste todo para mí hace años.

Estabas en la luz de la alborada

que hacía abrir mis ojos

a un nuevo día. Estabas

en mi sentir, haciéndote costumbre.

Te lo di todo sin pedirte nada...

Y amé la vida amándote..




Y amé mis horas vanas

amándote, mujer,

porque allí estabas tú

palpitando en mi ansia.


Y me hice sentimiento

por ti, me hice palabra

por ti, me hice hondo verso

por ti, mujer amada.

Lo fuiste todo para mí

[hace tiempo...

Pero los sueños pasan

y hasta el amor, que vino donoso y mágico, se acaba.


Me quedan solamente

recuerdos y nostalgias

que van colmando el corazón

[de penas

y el alma de asechanzas.


15, Setiembre


33


¿POR QUÉ?


Mientras dolía adentro

del corazón

mi soledad eterna,

tenía amor.


¿Por qué se va?

¿Por qué ya no me duele

la soledad?


17, Setiembre.


34


ATARDECER EN CHINCHILLA.


Ladera verdiamarilla,

relieves de ocre y de cal,

a través del ventanal

se ve, trepando, Chinchilla,

la vieja y tranquila villa.

Un sol feble, setembrino,

pone un aire mortecino



por el camino que sube,

por la muralla y la nube,

por el castillo y el pino.


18, Setiembre

0

35


PRELUDIO DE OTOÑO.


Los dedos de un viento norte

refrescan amablemente

la pesadez de mi frente

en esta mañana gris

de un otoño prematuro

que se presiente cercano

por la acromía del llano

desnudo, yerto y hostil.


21, Setiembre.

36


MIS PENSAMIENTOS.


Camino adelante van

conmigo mis sentimientos,

los mismos que esta mañana

me despertaron, arteros,

con un batir de alas negras,

de inciertos presentimientos.


Mañana, cuando me alumbren

las luces de un día nuevo,

cuando ya haya desterrado

mis presagios y mis miedos,

abriré de par en par

las ventanas hacia el cielo

lejano de mi esperanza

y vocearé en el silencio

mi grito de cada día:

"¡Yo soy, yo vivo, yo siento!"


22, Setiembre.

37


CAMPUS.


Por la Avenida, importantes,

en un día gris y ñoño

de principios del otoño,


se ven a los estudiantes,

alegrando, como antes,

el típico itinerario

del campo universitario,

que en estos meses de estío

mostró un aspecto vacío,

desabrido y solitario.


23, Setiembre.


38


SERENIDAD.


















Abajo, el Júcar, arriba

platas del álamo que arde

de sol en la tibia tarde

de setiembre, fugitiva.


Enfrente, el blanco camino...

Silencios que sólo el ave

mancilla, cálida y suave,

vuelo a vuelo y trino a trino.


En este oasis de calma,

rincón de serenidad,

lejos de la gran ciudad,

halla sosiego mi alma.


24, Setiembre.






39


RUEGO.


Robadme la ilusión

que despertó conmigo esta mañana,

que abrió mi corazón

al día a una fe sana...

Robadme la ilusión que hizo liviana

la mística aventura

de mi peregrinaje, la asechanza

de una pugnaz agrura,

clavada en mí su lanza...

Pero dejadme al menos la esperanza.


26, Setiembre.

















40


TU IMAGEN BUENA.


Hay veces, en esas horas

irremediables de tedio,

que se me viene, tangible,

tu imagen en mis recuerdos,

esa imagen tuya, buena,

que aún mora en mi pensamiento,

que late con mis latidos

y que preside mis sueños.


Y pienso cómo pudiste

caer en mi vida... Y pienso

cómo pudiste llenar

de flores este desierto



de angustia y de soledad

en el que vivo irredento.


Y pienso cómo pudiste

meterte en mí, tan adentro,

que te sentí en las esencias

de mi propio sentimiento,

que pusiste en mi camino,

sembrado de desafectos,

amor para que te amara,

amor que tuve y no tengo...


Hay veces en que tu imagen

me llega con los recuerdos,

tu imagen buena, tu imagen

eternizada en el tiempo,

tu imagen que todavía

persiste en mi pensamiento.


30, Setiembre.


41


GOLONDRINAS DE OCTUBRE.












Recortándose en la altura

del cielo, se ven, endrinas,

las últimas golondrinas

que llenan de galanura

la aridez de la llanura.

Se perfilan al socaire

de la luz, reinas del aire,

cantan locas, se arrebujan

en las frondas y dibujan

raudos vuelos al desgaire.


2, Octubre.




42


UN DÍA MÁS.


Un día más por los mismos

senderos que ya me sé.

Otro día más pisando

la misma huella de ayer,

buscando horizontes nuevos...

Un día más sin saber

a dónde me llevarán

mis pasos, a dónde iré,

tan ciego, sin voluntad,

sin ilusiones, sin fe.


4, Octubre.



4
3


ME DEJAN SOLO.


Hay tantas, tantas cosas

que se me van,

que están llenando el alma

de soledad...

Me dejan solo

las sombras, los silencios,

los muertos...todo.


6, Octubre.





44


UN VIEJO AMOR.


La vi a la incierta luz

amortiguada de los pebeteros,

en un rincón del templo, arrodillada,

delante de la cruz,

perdida la mirada

serena de sus ojos placenteros

en un punto lejano,

sin voluntad, ensimismada, absorta,

la cabellera, corta,

doblada la cerviz, mano con mano.


La vi a la luz difusa,

lozana aún, hermosa todavía.


Fue en otro tiempo musa

gentil de mi más honda poesía.

Fue el pálpito ductriz de mis empeños.

Fue el balbuciente verbo, la palabra

que se hizo verso en mí, el abracadabra

creado por mis sueños...


Pero eso sólo fue: sueño inasible,

mirífica ilusión,

amor sin alas, cálido, imposible.

La vi, cuitada, sola, en un rincón,

y no pude evitar que el pensamiento

se hiciera sentimiento

pugnaz en mi cansado corazón.


7, Octubre.

45


¡AY, MI FE...


¡Ay, mi fe, sencilla y salva

que nació como un reproche

del ánima, con el alba,

y ha de morir con la noche...!


¡Ay, mi fe, sola, que brega

por un mundo infiel, perdida!

¡Ay, mi fe, que lucha, ciega,

contra el viento de la vida!


9, Octubre.


46


SIEMPRE TE AMARÉ.


Han pasado tantos,

tantos años, que

no sé si recuerdas

lo que te juré

cuando éramos niños...

Yo ya lo olvidé.


Era en la hora amable

de un atardecer.

Te decía al oído:

“Siempre te amaré,

siempre", y, al decirlo,

me ruboricé.

Tú, que me escuchaste,

sin saber por qué,

me dijiste al oído:

"Siempre te querré".

Y me diste un beso

-no sé cómo fue-

que ardió en mis mejillas

y quemó mi piel...


Era en la hora amable

de un atardecer,

en el Albacete

de nuestra niñez.

Un cálido viento

movía la mies

en los arrabales

que vieron nacer

nuestro amor sin mancha

que no ha de volver...


Han pasado tantos

años que no sé

si tú lo recuerdas.

Yo ya lo olvidé.


Pero algo que vive

dentro de mi ser

duele y se rebela,

quiere renacer

del olvido, quiere

decirte, mujer,

como ayer te dije:

"Siempre te amaré".

11, Octubre.


47


SONETILLO A UNAS MARIPOSAS.


Flirtean las mariposas

revolando en los linderos

aún verdes de los senderos,

inquietas, vivas, graciosas.


Son ondas de luz airosas,

suspiro en los reverberos

de los páramos austeros,

de las llanuras tediosas.


Son la amena poesía

que llena de sutileza

la otoñal monotonía.


Son la mística belleza

que hace olvidar la atonía

de la hostil naturaleza.


13, Octubre.


48


NO TE OÍ.


La noche toda te esperé, despierto,

y no te oí llamar,

alertas los sentidos, presintiéndote,

y no te vi llegar...

Sólo escuché en el cálido silencio,

solemne, el palpitar

del corazón, que vive acostumbrado

con su ancha soledad,

de este asendereado corazón

que ya no quiere amar...


Sí. Te esperé hasta la alta madrugada,

como una sombra más,

sumido en las entrañas de la noche,

y no te oí llamar

y no te vi llegar.


16, Octubre.






49


DESTINO ÚNICO.


La noche misteriosa abre su mundo

sin límites, astrífero, infinito,

y el corazón se aboca, vagabundo,

a él, viajero apátrida y proscrito,

buscando en su sutil seno profundo

la huella trágica de su ego escrito,

de su destino impar, único, adverso,

grabado en el azul del universo.


19, Octubre.


50


SOL DE OCTUBRE.


Un sol extraordinario

dora la piel desangelada y dura

del campo solitario,

de la áspera llanura,

llenándolos de luz y de hermosura.


¡Oh, sol, oh, sol de octubre:

dale tu voz al alma que, en un grito,

te llama, te descubre...!

¡Oh, sol, oh, sol bendito,

oh, sol de otoño, cálido, infinito!


20, Octubre.


51


ESTA IDEA DE LA MUERTE.


¡Oh, Señor, esta idea de la muerte

que convive con mi melancolía,

que me aterra, que me hace, cada día

que pasa, más inerme y menos fuerte!


¿Hasta cuándo, Señor, tengo que verte,

que sentirte en mi muerte todavía?

¿Hasta cuándo, Señor, esta agonía

que apresa el alma y me la deja inerte?


Esta muerte que duerme, inconsentida,

en el lecho en que yace mi esperanza,

que desnuda de cánticos mi vida,



va dejando mi espíritu a su suerte,

naufragando en un mar de destemplanza...

¡Oh, Señor, esta idea de la muerte...!


22, Octubre.


52


OTOÑO


Ya se visten de oro fino

los olmos de la ladera,

los álamos del camino,

los chopos de la ribera.


¡Cuán hermosa es la canción

del otoño, su tristeza,

que llega hasta el corazón

para impregnarlo de alteza.


26, Octubre.


53


CAMINOS DE SOLEDAD.


Detrás de mí voy dejándome,

con esa fe buena y sana

que me nació esta mañana,

la vida y la voluntad.

Delante, sólo futuros

aún no estrenados, pequeños

motivos... no sé si sueños...

Caminos de soledad.


27, Octubre.


56


REFLEXIÓN.


Jactanciosa y reflexiva

se va la razón y escruta,

en su esencia primitiva,

lo que tiene de absoluta

mi verdad tan relativa.


29, Octubre.




55


CUARTO MENGUANTE.


Prendido como una joya

de un cielo azul y radiante

se atisba el cuarto menguante

en la brisa matinal.


Endimión enamorado

de la luna fugitiva

traza el sol, solemne, arriba,

su itinerario eternal.


1, Noviembre.


56


ROMANCILLO A UN AMOR PERDIDO.


No sé cómo ha sido

pero estás, mujer,

en mi pensamiento.

No sé cómo fue,

ni sé si me amaste

como yo te amé,

mas te me llevaste

-¿o me lo dejé?-

un jirón sangrante

de mi propio ser,

de mi corazón...

Nunca lo sabré...

Pero ya no es mío,

quédate con él.


Hace tantos años

que te amé, mujer,

que ya no me puede

doler otra vez

un amor perdido

que no pudo ser,

un sueño imposible

que no ha de volver.


3, Noviembre.






57


BÚSQUEDA.


Tendí mi mano abierta,

vacía de ansiedades, rogadora

de dádivas, desierta

de halagos, tembladora,

y hallé tu mano reconciliadora.


Grité en la densa intriga

de mi ancha noche, te llamé, buscando

tu dulce voz amiga

y hallé tu beso blando,

pleno de generosidad, amando.


4, Noviembre.


58


¿POR QUÉ?


¿Por qué este mundo absurdo, insolidario,

tan lóbrego, tan frío,

que va dejando el corazón vacío,

desnudo y solitario?

¿Por qué esta indiferencia

por el amor que nos deshumaniza,

que apresa el sentimiento y lo esclaviza,

que llena de ansiedad nuestra existencia?

¿Por qué ir amando todo a cada paso

si no hay luz sin ocaso,

si no hay día sin noche,

renuncia sin reproche?

¿Por qué seguir andando, hacerse fuerte,

si está detrás el rostro de la muerte,

si en esta huida efímera, ilusoria,

que es nuestro paso humilde y errabundo

por este dolo que llamamos mundo

no quedará memoria?


8, Noviembre.


59

MI BESO BLANDO.


Si quieres aún mi beso,

susúrramelo sólo.

Te lo daré en el viento.




















Te lo daré con mimo,

liviano, delicado.

Será como un suspiro.


Será mi beso blando,

mi beso pretendido,

mil veces deseado.


Será un beso de bruma,

sencillo, recatado,

como un rayo de luna.


Si quieres aún mi beso

de espumas, intangible,

susúrramelo quedo.

10, Noviembre.


60


ORACIÓN.


Sé conmigo, Señor, más tolerante,

no me muestres aún tu rostro airado

que tengo poco tiempo por delante,

que está la noche oscura ya a mi lado,

y siento que esa parca de semblante

severo, que produce miedo y frío,

va marcando su paso con el mío.

13, Noviembre.





61


CORAZÓN SIN RUMBO.


¿A dónde vas sin rumbo, corazón,

eterno enamorado de la luz,

del aire puro, del sereno azul

y de las lejanías y del sol?


¿A dónde vas sin fe, sin ilusión,

sin ansia, sin pasión, sin inquietud,

perdidas, con tu acerba juventud,

las horas nunca halladas del amor?


¿Por qué porfías, náufrago, en el mar,

buscando, ciego, el faro salvador

de un puerto al que jamás has de llegar?


¿Por qué corres inútilmente en pos

de un cántico inasible? ¿A dónde vas,

a dónde vas, mi pobre corazón?


19, Noviembre.


62


TRASGOS DE MEDIANOCHE.


La mente crea fantasmas,

trasgos en la medianoche,

con muecas de hostil reproche,

danzando en la oscuridad,

duendes del mal, irascibles

flagelos de los sentidos,

gritos del alma, nacidos

de mi propia soledad.


21, Noviembre.


63


ESTAMPA DE OTOÑO.


Cadencias del viejo parque:

Sobre la seca hojarasca

que amarillea el paseo

se ven las palomas blancas.





Un feble sol de noviembre

pone en el pino y el plátano

la magia de unos hermosos

matices verdidorados.


En el silencio que sólo

rompe el urbano bullicio

se oye el murmullo apagado

de un surtidor escondido.


Hay un hervor de gorriones

aleteando en las frondas

y un par de ardillas trepando

por un tronco, juguetonas.


El aire es nítido y blando.

La mañana es agradable.

Me encuentro a gusto, sereno,

y no deseo marcharme.


23, Noviembre.


64


ME DUELE.


Me duele este transcurso de los días

intrascendentes, vanos,

acibarados de monotonías.

Me duelen estas manos

que se abren anhelantes y vacías

en busca de calor y amor humanos.

Me duele honda esta inercia represora

de días repetidos

que embota los sentidos,

que va aherrojándome, cautivadora,

a un mundo apático, sin aliciente,

tedioso, en el que mora

la abulia eternamente.

Me duele, sobre todo,

esta conformidad

del ánimo, este modo

de vida que me traba,

que va lastrándome la voluntad,

sumiéndomela en un dulce dormir,

en un letargo suave que no acaba

y del que ya no sabe resurgir


24, Noviembre.



65


CREPÚSCULO.


Desde mi ancha atalaya miro el lento

morir esplendoroso y escarlata

del día que se extingue en un sangriento

crepúsculo, en un estremecimiento

de luz desparramada en catarata,

llenando de inquietud la línea dura,

lucífuga y sutil de la llanura.


25, Noviembre.

66


REPROCHE.


Esta melancolía

sin fin y esta amargura sin fronteras

aflorarán un día

para mostrar, postreras,

sus prédicas más duras y severas.


Me gritarán, airadas,

lo inútil de las lágrimas vertidas,

las horas malogradas,

las auras no sentidas,

las ansias vanamente contenidas.


26, Noviembre.


67


ORACIÓN.


Tanto sufrir, Señor,

tanto desasosiego,

tanto luchar sin fe, tanto dolor,

tanto vivir a medias...y tan ciego.


Escucha mi palabra, oye mi ruego

sencillo y terrenal,

libérame, Señor, de esta atadura,

de este lastre mortal

que me traba y que llena de amargura

las horas que me quedan de camino.


Redímeme de este cansancio humano

que guía mi destino




y hazme sentir tu mano,

plena de amor y de benevolencia,

cuando notes que se hunde el edificio

que impuse al corazón y al pensamiento,

cuando veas que llora de impotencia

mi humilde sentimiento.


1, Diciembre.

68


LEGADO.


Sólo podré dejaros lo que es mío:

Un viejo corazón lleno de sueños,

una ancha voluntad que hizo halagüeños

los ámbitos de un mundo vano y frío,


una pugnaz pasión al albedrío

de un credo veleidoso y sin empeños,

algunos versos tímidos, pequeños,

y una canción perdida en el vacío.


Mas no os podré dejar lo que no he sido

lo que pasó por mí sin ser notado,

lo que creí tener y no he tenido,


las lágrimas que no habéis derramado

cuando lloré por todos, el latido

de un puro amor que nunca me habéis dado.


5, Diciembre.



69


SACRIFICIO.


He llegado, Señor, ya, a lo más duro

del camino que Tú me has señalado.

No me lo hagas difícil ni empinado

que estoy solo, sin ánimo, inseguro,

sin saber si este peso indeseado

ha de hacerme más lóbrego el futuro.


7, Diciembre






70


DÍAS FRÍOS.


Días fríos de diciembre,

grises de lluvia, irascibles,

brumosos, desapacibles,

que fustigan sin piedad

las vaciedades del alma,

las penas del sentimiento,

que llenan de un incruento

dolor mi honda soledad.


71


TARDE DE DICIEMBRE.


Repiquetea la lluvia

con un suave golpeteo

contra la mácula rubia

de hojas secas del paseo.


Claveteando los cielos,

oscuros, circunvecinos,

acróbatas de altos vuelos,

regresan los estorninos.


Es el preludio de invierno

que llega, que se adivina

ya en el crepúsculo tierno

de la tarde que declina.


11, Diciembre.


72


NO ME RIÑAS.


Servido de mil dolores,

con noventa años encima,

flaco ya de la memoria,

sin fuerzas, casi sin vista,

desde la silla a la cama,

desde la cama a la silla,

sin salir de casa hace años,

cansado ya de la vida,

pasea mi padre, leve,

su ancianidad, día a día.





A veces le reconvengo

cualquier falta cometida,

más por sus pocos reflejos

humanos que por malicia,

y él, con su voz insegura,

como un niño al que castigan

por algo que no comprende,

me contesta: "No me riñas."


Yo, que comparo, cuitado,

su impotencia con la mía,

derramo en silencio lágrimas

largamente contenidas

y le hablo con más dulzura

para evitar que se aflija.


Perdona, padre, que no haya

refrenado, más que mi ira,

la pena y el sentimiento

que me atan, que me esclavizan

a este mundo tan ingrato,

tan plagado de mentiras,

con el que no se acostumbra

mi voluntad resentida.


Allá, en su rincón de siempre,

con la figura rendida

por el peso de los años,

sus sienes encanecidas,

sus manos blancas, pequeñas,

y su mirada vacía,

deja que pasen las horas

mi padre, mientras se filtran

algunos rayos de sol

por la clara celosía

del ventanal del salón,

de suave luz decembrina.

Veo sus ojos sombríos,

miro su cara fruncida

y sintiéndome culpable,

con una pena infinita

nacida del corazón

le suplico: "No me riñas."


13, Diciembre.






73


NO TE QUISE.


Compréndelo: No tengo

por qué sentirme

culpable y pesaroso

si no te quise,

que el corazón

no tiene más razones

que su razón.


20, Diciembre.


74


PRELUDIO NAVIDEÑO.


En vuelo vertiginoso

de grises monotonías

se van pasando los días

de este diciembre lluvioso.


Ya suenan en la ciudad

los villancicos dulzones

y las alegres canciones

que anuncian la Navidad.


Chapoteos de los coches

sobre el agua. Vocerío

de altavoces. Viento frío.

Calígines de las noches.


21, Diciembre.


75


PENAS DE ATARDECER.


Llenando la estancia toda

de celestiales arpegios

se oyen, mágicos y regios,

los nocturnos de Chopin.

Y el alma, que está tan sola,

va desterrando su pena

poco a poco, y se serena

con la luz del tardecer.


22, Diciembre.



76


SE NOS IRÁN LOS AÑOS.


Se nos irán los años

como una procesión de aves viajeras.

A ti te brotarán cien primaveras

en el camino. A mí, cien desengaños.

Te nacerán al paso amaneceres,

se llenarán de flores

tus manos blancas, tu mirar, de amores,

tu juventud pujante, de placeres...


















Y yo, desde el invierno

de nieve de mi cósmica aventura,

te miraré pasar, absorto y tierno,

como una diosa sacia de hermosura,

desparramando auroras,

haciéndote sonrisa,

canción que no se acaba, suave brisa,

caricias turbadoras...


Te miraré pasar desde mi noche,

desde mi soledad,

como un caudal de luz, como un derroche

de vida, esplendorosa, sin edad...

Y te me escaparás

ligera de mis manos, más y más

-Dafne moderna ante un ardiente Apolo-

dejándome en la tierra, triste y solo.


24, Diciembre. Nochebuena.




75


MI FE.


Me indujisteis la fe en un mundo lleno

de bellos ideales, limpio y sano.

Me enseñasteis a ser manso y humano.

Y yo acepté esa fe. Supe ser bueno.


Supe albergar amores en mi seno.

Traté de ser un hombre humilde y llano.

Y huí de la mentira...Mas fue vano...

Me defraudó el comportamiento ajeno.



















Ahora me encuentro solo entre la gente,

sin voluntad, ahogado en la materia,

sin saber resurgir, tan impotente,


tan ciego, que camino impenitente

trabado por mi fe y por mi miseria

y esclavo de mi credo omnipresente.


29, Diciembre.


76


LA ACADEMIA


Aún recuerdo con cariño

la Academia, como un sueño

de ese Albacete halagüeño

que conocí siendo niño.

















Aquel lugar rancio y ñoño

se hizo convento ermitaño,

prisión sin rejas, cada año,

cuando empezaba el otoño.


Mirándolo en la cobreña

luz del día, tan extraña,

la mirada se me empaña

y el alma se hace pequeña.


30, Diciembre.


77


LLUVIA Y VIENTO.


Alternan en esta mañana

de invierno,

benigna, la lluvia

y el viento,

con tibios retozos

de un sol friolento.

Los árboles muestran sus troncos

desiertos

brillantes del agua.

Más lejos,

se mece en

un cielo

rasgado de ramas desnudas,

el negro

perfil de unos cúmulos fríos

y densos,

nimbados de una orla de luz plateada.




Paseo

sin rumbo, en

silencio.


Me sedan el alma

los cálidos ecos,

los suaves

lamentos

del agua y

del viento.


31, Diciembre. Nochevieja


78


DESEO.


Regresar a ese mundo

de los ensueños

por el fácil camino

de los recuerdos...


Volver a ser,

con los mismos pecados,

niño otra vez.


1, Enero.


79


EL INDIGENTE


Sesgado, en el contraluz

del ventanal del salón

del restaurante, destaca

su figura, en un rincón,

alejado de la gente.

Ante él, sobre el velador,

se ven un vaso de leche

y unas lonjas de jamón.

A su lado está su viejo

y deslustrado zurrón,

todo lo que constituye

su casa y su posesión.


Come despacio. Dirige

su mirada al exterior

a través de la ventana

mientras el tímido sol



del día frío de enero

penetra, acariciador,

hasta el fondo de la estancia,

llenándola de áurea luz.


Hay en su rostro arrugado

cetrino, despreciador

de edad indeterminada,

un misterioso fulgor

que hace encenderse sus ojos

de una escondida emoción,

mientras enreda los dedos

en el mullido calor

de su barba enmarañada.


Lo miro. Y pienso: qué dios

habrá puesto esa sonrisa

de esperanza, de ilusión

que está vagando en sus labios,

que alegra su corazón.


6, Enero. Día de Reyes.



80


ESTAMPA DE INVIERNO.


Un sol glorioso y vital

que está luciendo en un cielo

transparente, rompe el hielo

de esta mañana invernal.


Desde abrigaños rincones

baten sus alas de frío,

perladas aún de rocío,

los menudos gorriones.



Acunados en el tálamo

de la luz adormecida,

desnudando la avenida,

se ven el olmo y el álamo.


7, Enero.


81


DESEO.


Amar, amar las cosas

cada vez menos,

que el alma viaje sola,

viaje sin sueños,


ser viento sin fronteras,

ave sin nido,

no detenerse nunca

por el camino,


pasar por este mundo

diciendo adiós

para que no se apeguen

fe y corazón,


mirar siempre adelante,

no echar raíces,

ser como la frieza

de un mar sin lindes,


Y así poder sentirse

ligero y leve

cuando al final de todo

llame la muerte.


9, Enero.


82


APUNTE DE ENERO.


Ponen un sello elegante

y nostálgico en mi cálamo

la alta figura del álamo,

la donosura ondulante

del sauce, el impresionante

rumor del olmo, el gorjeo

del ave, en el balanceo



de un sol mortecino que arde

cubriendo de oro la tarde,

la desnudez del paseo.


11, Enero.



83


DE TANTO QUERER.


De tanto querer amar

la vida que se ha de ir

me va cansando soñar

y se me olvida vivir.


De tanto querer ansiar

las cosas que he de perder

me voy dejando al pasar

jirones, ay, de mi ser.


Se me marchan el amor,

la juventud, el placer

de un tiempo que fue mejor,

de tanto, tanto querer.


14, Enero.


115


84


MIENTRAS ME QUEDE UN SUEÑO.


Dejadme en mi pequeño

rodal de aire y de luz, soñando a ultranza...

Mientras me quede un sueño

que aliente mi confianza

tendré una puerta abierta a la esperanza.


19, Enero.

85


ME LLEVARÁ LA MUERTE.


Un día acabarán todas las cosas.

Me llevará la muerte en sus insuaves

alas a sus regiones nebulosas.

No habrán ya par mí tiempos mejores,




no cantarán las aves

ni brotarán las flores.

Me llevará la muerte a pesar mío,

que en este valle lleno de dolor,

hostilmente vacío,

desnudo, sin calor,

he aprendido a amar,

esta mi soledad de hombre introverso,

indiferente, por mi mundo adverso.


21, Enero


86


LA ALDEA.


Silencios en la mañana

neblinosa, unos ladridos

en el viento, repetidos,

rumores del encinar,

aleteo de palomas,

escarcha y surco...La aldeaea

dormita, se balancea

sobre la luz invernal.


26, Enero.


87


SERENIDAD.


Me gusta detenerme cuando paso

en una de mis gratas,

diarias caminatas,

en uno de esos bares que hay, al caso,

por la proximidad

de la Universidad.


Allí, con una taza

de buen café, cercado de estudiantes,

miro a través del ventanal la plaza

plena de sol de enero. Son instantes

de mansa dulcedumbre en los que el alma,

tranquila y melancólica, se llena

de bienestar, de calma,

de paz, y se serena.


28, Enero.






88


PERDURABILIDAD.


¿Por qué porfías tanto, corazón,

por qué tu fe desconocida y brava

que va corriendo en pos de una ilusión

que se te muestra esquiva, que te traba?

¿Por qué esa pugna tuya, ese tesón

por ser y por vivir si todo acaba?

¿Por qué tu afán de perdurar si acecha

detrás la muerte, sin edad, sin fecha?


31, Enero.


89


CEMENTERIO.


Es un día soleado

del invierno. Lato imperio

del silencio. Cementerio.

Gorjear desaforado

de aves locas. Encalado

paredón. Asimetría

de tumbas. Geometría

de nichos. Suave siseo

de coníferas. Paseo.

Panteones. Acedía.


2, Febrero.






90


RENOVACIÓN.


Con las lluvias otoñales

y los sesgos bonancibles

de los días invernales

han echado, irreprimibles,

brotes nuevos los frutales.


Hay un aire de luz pura

y una clara transparencia

y una alfombra de verdura

y una dulce somnolencia

revistiendo la llanura.


Soplan vientos acrecidos

con aromas y fragancias

de los campos renacidos

que preludian abundancias

y que alegran los sentidos.


3,Febrero.


91


BREGAR.


Mientras responda el músculo y el alma

no ceda en su talante peregrino,

mientras se sienta a gusto en el camino

la firme voluntad, caminaré.

Mientras alienten pálpitos y afanes

en mi sentir de vate y vagabundo

tendré dispuesta una sonrisa al mundo.

Mientras me queden sueños, soñaré.


4, Febrero.

92



¿Cuándo terminará,

Señor, este calvario

sin término, este sinvivir diario

que me ha hecho herida ya?

¿Cuándo se acabará

la pena que me ahoga, la amargura

que me golpea vengativa y dura?

¿Cuándo será, Señor, cuándo será...?























93


HORAS AMARGAS.


Las horas me parecen

días, los días, años,

las luces, sombras, los placeres, daños...

¿Hasta cuándo, Señor, los sentimientos

dolientes, irredentos,

que nunca desfallecen?

¿Hasta cuándo, Señor,

esta vana existencia que se inmola

en aras del dolor?...

¿Hasta cuándo, Señor, el alma sola?


8, Febrero.


94


RENUNCIAS


Por favor, dejad errar

a mi viejo corazón

que ha aprendido a renunciar

al amor antes que a amar...


Dejadlo así, en su prisión

de sombras, sin redención...

Que se acostumbre a llorar.

6, Febrero



95


BRUMAS.


Transcurre febrero. Niebla, 94



silencios, monotonía

de la ciudad. Mediodía.

Los parpadeos de un sol

que se ha enredado en la bruma

y el aire inhospitalario

del paseo solitario,

me ahogan el corazón.


10, Febrero.


96


LA CHICA SOÑADORA.


Seria, abstraída, Sus ojos negros

con la mirada ausente, embriagan los sentidos

sueña la chica. de hondos misterios.


Aún humeando Yo, que la observo

tiene un café caliente desde un rincón en sombras,

que no ha probado. curioso, pienso:


Sus manos blancas ¿Dónde tendrá

reposan dulcemente puesto su pensamiento?

sobre la falda. ¿Qué soñará?


Yo, que no quiero

soñar, quisiera hallarme

preso en sus sueños.


97


MI VIEJA ESCUELA.


La Roda. Abierto saludo

de la torre de la iglesia.

Sonrisa de la llanura.

Guiño blanco. Parda tierra.

Decelero. Paso al pueblo

por la vieja carretera.




Aparco el coche en la plaza.

Decido dar una vuelta.


Paseo. Parque. Avenida

de la Estación. Calles nuevas

Barriadas de limpia traza,

de arquitectura moderna...



Cafetería. Hago un alto.

Pido un café. Miro afuera,

por la ventana. Descubro,

no lejos, la vieja escuela

que fue el primer escenario

con el que abrí mi carrera.

Conserva aún, como entonces,

su estructura primigenia.

junto a la báscula antigua

de la entrañable plazuela,

casi oculta a la mirada,

pacífica y recoleta.


Y dejo que los recuerdos

hagan acto de presencia

con la tarde que declina:

Mil novecientos sesenta.

Pasiones de juventud.

Inquietudes del que empieza.

Quehacer de lunes a viernes

en la diaria tarea.

Querencias de la ciudad,

que se halla cerca, en las fiestas

y en los fines de semana.

Ferrocarril. Carretera...

¡Qué lejos aquellos días!

¡Qué lejos mi primavera!




Y miro otra vez, nostálgico,

la escuela por vez postrera

Suspiro. Las leves alas

de mi ancha reminiscencia

me han traído, con los recuerdos,

un hálito de tristeza...


Mientras, la tarde se acaba,

se muere en las ramas yertas

y desnudas del paseo,

dolorosamente lenta.


16, Febrero.


98


CAMINO ADELANTE VOY.


Camino adelante voy,

pensativo, como ayer.

Soy reo del aire. Soy

cautivo del tardecer.


Verdea ya el cereal

en los campos y hay temblor

de luz en el carrascal

y en los almendros en flor.


Cantan las aves aquí

y acullá, con ansiedad...

Yo voy conmigo, sin mí,

dormido en mi soledad.


19, Febrero.


99


CADA VEZ QUE TE VEO.


¡Qué tropel de recuerdos,

qué sin fin de nostalgias

cada vez que te veo!


No hay amor en tus ojos

sin fulgor, que supieron

cautivarme, melosos,




















ni hay sonrisas amables

en tus labios de bruma

y de hielo, como antes,


ni hay ya dulces candores

en tus manos de nieve

como habían entonces...


¡Qué bullicio de sueños

remordiéndome el alma

cada vez que te veo!


Esas tardes de mayo

placenteras, serenas,

esa brisa del campo,


penetrante, cargada

de humedad de la tierra,

de silvestres fragancias,


esas frescas umbrías,

ese son rumoroso

de la acequia escondida.


¡Qué tropel de recuerdos

remordiéndome el alma

cada vez que te veo!


Esas horas tranquilas

de rosados crepúsculos,

anhelantes de vida,


esas tiernas caricias

y esos besos brotados

en la luz que agoniza,



esa paz amorosa

de los altos silencios...

Los dos solos...y a solas.


¡Qué bullicio de sueños,

qué sin fin de nostalgias

cada vez que te veo!


22, Febrero.


100


PRELUDIO DE PRIMAVERA.


Ya están donándole su beso tierno,

su guiño de rimada galanura,

su hervor de calidez, a la llanura

las lluvias del otoño y del invierno.


Verdea el alcacel en el materno

regazo de la tierra áspera y dura

y tiñe ya el almendro de blancura

la antigua piel del ocre sempiterno.


Comienzan ya a danzar en las cunetas

del ácromo camino, en el lindero

sin fin, las delicadas violetas.


Se intuye ya en la yerma paramera,

sobre el hostil paisaje de febrero,

venir la esplendorosa primavera.


24, Febrero.


101


CORAZÓN.


¿A dónde, corazón

estúpido, te lleva el sufrimiento,

te afecta la emoción,

te ahoga el sentimiento,

que vas sin rumbo, lánguido, irredento?


¿Por qué te cuesta tanto

volver a renunciar y te estremeces

y te produce el llanto

mortal en que pereces

si has muerto, renunciando, tantas veces?

26, Febrero.


102


NOCHE Y SOLEDAD.



Zarpazo abraquio de la oscuridad

insuave malestar, duro reproche

de los silencios, trágica ansiedad...

Sólo asechanzas en la medianoche,

lamentaciones de mi soledad.


3 Marzo


103


FUGACIDAD.


Un día partiré,

callado y sigiloso, de este mundo.

Apenas dejaré

detrás de mí mi fe de vagabundo.

No encontraréis indicios

que os hablen de mi anónima pisada

por esta tierra hostil, por esta nada

tan llena de dolor y sacrificios.

Seré sólo un perdido

proyecto de poeta rudo y zafio

que habré pasado, en fin, sin hacer ruido.

No quedará de mí ni mi epitafio.


7, Marzo.


104


MARIPOSAS.


Trenzan su danza de luces,

giróvagas, veleidosas,

dos gentiles mariposas

en el áurico resol

de la mañana de marzo,

mimando con su donaire

la transparencia del aire,

los pétalos de la flor.


14, Marzo.






105


TU LLAMADA.


Silencio, oscuridad, luna creciente

que se entra dormilenta, entrevelada,

por entre el cortinaje hasta la almohada,

cribándose en un haz de plata efluente.


Turbando la quietud, ancha y ardiente,

creí oír tu voz dulce y amada,

la cálida pasión de tu llamada

que vino a desvelarme, vehemente.



















Sentí en mi mano fría, desolada,

la brisa de tu mano, suavemente,

y en mi carne mortal, enamorada,


correr tu sangre pródiga y caliente.

Llegaste con la noche, recatada,

para quedarte en mí definitivamente.


16, Marzo.


106


NOCTURNO.


Espérame, mujer,

sobre tu lecho blando oliendo a espliego.

Vendré al anochecer,

buscándote, anheloso y nocherniego...



Y tú me esperarás,

esclava del deseo, ansiosa y muda...

Y tú me mirarás

venir desde mi soledad, desnuda...


Triunfal, entraré en ti

y latiré contigo en tus latidos

y latirás en mí,

conmigo, en mis abrazos consentidos...


Tú y yo, en una eternal

entrega generosa, en un espasmo

glorioso y sensual,

brotado y sustentado en un orgasmo.


¡Oh, el gozo y el dolor

en un connubio pleno, ¡qué derroche!

¡Oh, el tiempo del amor!

¡Oh, la noche sin fin, la grata noche!...


19, Marzo.

107


EQUINOCCIO.


Albores del equinoccio

de primavera. Reinados

de mil verdes matizados

en las ramas. Ruiseñor.

Lepidópteros. Fragancias

de los campos renovados.

Renacer de los sembrados.

Sol y luz. Vida y color.


21, Marzo.


108

YA NO TIENEN.


Ya no son tiernos ni rojos

tus labios que me besaron

ayer, que me enamoraron,

ni ya me miran tus ojos

como entonces me miraron.


Ya no destellan rubores

tus mejillas, ni hay ya rosas

en tus manos anhelosas.

Y ya no tienen amores

tus sonrisas generosas.


¡Ay, cómo duelen, mujer,

los sentimientos perdidos,

cómo ciega los sentidos

la luz que no ha de volver

de los recuerdos dormidos!


24, Marzo.

109


REFLEJOS


Los cien verdes matizados

de las laderas sonríen

sobre el agua y se deslíen,

undosos, desdibujados,

en sus rizos plateados,













mirándose desde lejos

para verse en los espejos

de la espléndida laguna...

Temblor del agua que acuna

mis miedos natos y viejos.


25, Marzo. Lagunas de Ruidera.


110


ATONÍA.


Voy caminando, solo,

con mis recuerdos,

atónico, acidioso,

sin sentimientos.


¿Dónde estará,

perdida y errabunda,

mi voluntad?


29, Marzo



111


DÍA SIN FIN.


Señor, ¿por qué este día

tan largo que parece de mil horas?

¿Por qué la lenta angustia, la agonía,

que hieren y fustigan sin piedad,

aleves y traidoras,

llenándome de trágica ansiedad?

¿Por qué, Señor, insistes,

sembrando mis caminos de auras tristes?


No deseo, Señor, que el grito humano

que se me escapa, sin remedio, vano,

pueda causarte incordia.

¿Por qué ocultas tu mano

dispensadora de misericordia?

¿Por qué no haces que pase mi agonía?

¿Por qué no haces que acabe ya este día?


4, Abril. Hospital General Albacete.


112


PESARES.


Tintinea la lluvia en el cristal

cadenciosa, serena, dulcemente.

El reloj de pared, impertinente,

deja oír su latido de metal.


Pesa el denso silencio como un mal

incruento, que se entra lentamente

por los anchos caminos de la mente,

sedicioso, tiránico, mortal.


Pesa el aire que ahoga el sentimiento,

la tarde que se marcha, el sufrimiento

que me ata a esta existencia carcelaria.


Pesa el tiempo que pasa y no regresa,

la huella de mi paso humilde. Y pesa,

sobre todo, mi alma solitaria.


8, Abril.





113


TE MARCHAS SOLA.


Te marchas sola en pos de tu destino

y yo te veo incierta, como una ola

del mar, tan frágil como una amapola...

Ya está tu corazón en el camino...

Y tú te vas sin mí, te marchas sola.


13, Abril.


116


RUEGO.


Perdona que me atreva a reprocharte,

Señor, tu alto designio permanente,

sin fin, que está matando lentamente

la voz del corazón que viene a hablarte.


¿A qué esperas, Señor, para llevarte

contigo ya, definitivamente,

ese humano despojo, que presiente

su muerte y brega ya sin estandarte?


¿Por qué me haces dudar de tu bondad?

¿Por qué escondes tu mano generosa,

tu mano que derrama caridad?


Señor: Te estoy llamando y no contestas.

No dejes que mi fe dude, alevosa,

con su dolor y mi pesar a cuestas.


16, Abril.


115


ALTOZANO.


Ya se viste los colores

del polícromo verano

y se inflama de esplendores

con la gala de las flores

la plaza del Altozano.


Tulipanes dormilentos,

margaritas pizpiretas,

elegantes violetas,



delicados pensamientos

y algunas rosas coquetas.


Rumores del surtidor

en la tarde que deslíe

sus oros en un temblor...

Y el corazón se sonríe

y se me llena de amor.


18, Abril.


116


LLUVIAS ABRILEÑAS.


Ya han llegado a la llanura

las sonrisas halagüeñas

de las lluvias abrileñas

que acentúan el verdor

de los campos renacidos,

de los nuevos alcaceles

convertidos en vergeles

por la lluvia y por el sol.


21, Abril.


117


ROSTROS.


Hay personajes que llenan

de vida el viejo Albacete,

de este Albacete que late

con fuerza, que se engrandece

de cara al tercer milenio,

rostros de ayer y de siempre

con los que mido los años

que pasan y ya no vuelven,

rostros que ponen un poco

de amor en el alma leve,

rostros gratos, familiares,

que un día desaparecen

dejando en el corazón

un sentimiento de muerte.


24, Abril.


118


CADENCIAS.


Sobre los siseos Gráciles vaivenes

de las alamedas de las mariposas

y de las olmedas leves y garbosas

canta el ruiseñor. en la densa luz.

Más abajo acrece, Blandos balanceos

mágico y bravío, en ritmadas olas

monocorde, el río de las amapolas

su eternal canción. en el suave sol.


26, Abril.


119


AMÉ LA SOLEDAD.


Amé la soledad cuando era niño

porque ella me libró de un mundo adverso

en el que no encontré fe ni cariño

sino en la voz callada de mi verso.


Amé la soledad porque era mía,

porque le di mi impronta personal antaño

mas hoy que se ha hecho ama de mí y porfía

me hiere alevemente y me hace daño.


29, Abril.

120


SUEÑO DE MADRUGADA.


Se me escapó la noche de las manos

y con la noche un sueño

tan dulce y halagüeño

que hizo mis sentimientos más humanos.

Se me escapó, se me escapó la noche

y mi alma tembló, fría




y se hizo larga lágrima y reproche

cuando llegó la luz del nuevo día

trayéndome otra vez la realidad.


Se me escapó la noche... Y no quería

quedarme solo con mi soledad.


1, Mayo.


121


ENDECHA.


La muerte que tú temes

ya tan cercana, padre,

no es una muerte aleve

que tienes en tu carne.

La muerte es otra cosa,

es cálida y amable,

dura un minuto solo

y viene a liberarte

de tu padecimiento,

de tu dolor constante.

La muerte que presientes

ya tan cercana, padre,

palpita con tu miedo,

cohabita con tu sangre,

que es esa muerte sabia,

piadosa y agradable

que viene de camino

con su mejor semblante,

tendiéndote sus manos

llenas de luz, radiantes,

sus manos generosas

que vienen a librarte

de tu terrena angustia,

de tus humanos males.


No temas a la muerte

ya tan cercana, padre,

que viene con sus galas

de soles y sin falce,

materna, compasiva,

benévola, a llevarte

consigo a su morada

remota, irretornable,

llena de paz, eterna

No tengas miedo, padre,




La muerte que tú temes,

que te hace ser cobarde,

nació cuando naciste,

la tienes en tu carne,

palpita con tu miedo,

cohabita con tu sangre...

La muerte es otra cosa,

es apacible y suave

dura un minuto sólo...

No tengas miedo, padre.


3, Mayo


122


ROSA.


Rosa efímera de mayo,

lujuriante poesía

que naces hoy, con el día,

para ser pronto desmayo.


Rosa flébil, delicada,

reina grácil de las flores,

sinfonía de colores

en la tarde soleada.


Rosa hermosa, ancha sonrisa

de versátiles corolas

al vaivén de suaves olas

por el beso de la brisa.


Rosa frágil, primorosa:

Sé canción que pasa breve,

sé suspiro puro y leve.

Sé sólo eso: sólo rosa.


5, Mayo.

123


LA PLAZA MAYOR.


Ya con la tarde caída,

caminando de regreso,

me he detenido en la plaza

Mayor, he tomado asiento

en un banco y he dejado

que vuelen mis pensamientos.


























Ya no es la plaza Mayor

la Plaza que yo recuerdo,

la Plaza de los cincuenta,

abigarrada de puestos,

multicolor, variopinta,

tomada por quincalleros,

mercaderes, charlatanes

y tratantes vocingleros...


He dirigido la vista,

nostálgico, hacia un extremo

de la plaza, donde estuvo

situado antaño el viejo

mercado de la ciudad,

concurrido en todo tiempo

y oliendo siempre a pescado,

mimado por los requiebros

de la torre del reloj.

Allí se encuentra el colegio

en el que ejercí durante

tres años mi magisterio,

con los amplios ventanales

de la clase en un cornero

superior del edificio,

bajo el que se abre un incierto

corredor, oscuro túnel,

que une la urbe con el centro.



Con el paso de los años

la plaza ha ido perdiendo

la genuina idiosincrasia

de sus vetustos comercios,

el ambiente de principios

de siglo, el sabor añejo

de sus bares y sus tascas,

su aire populachero,

su rancia estampa, su amable

pintoresquismo de pueblo.


La plaza Mayor es hoy

un tranquilo y recoleto

rincón en el corazón

de otro Albacete moderno,

de otro Albacete dormido

para siempre en el recuerdo.

.

7, Mayo.

124


AMAPOLAS.


Mueven al aire, joviales,

sus encendidas corolas,

en el mar de verdes olas

de los nuevos cebadales,

las tímidas amapolas.


Se desparraman en haces

sangrientos, en cataratas

de resoles escarlatas,

voluptuosas, fugaces,

deslumbradoras y gratas.


Son como pálpitos rojos

de la rubia primavera,

que ha extendido su bandera

de luz sobre los rastrojos

de la parda paramera.

10, Mayo.


125


VENCEJOS.


Veloces y aristocráticos

han llegado desde lejos

a la ciudad los vencejos,

celícolas y acrobáticos,



mimando con sus erráticos

vaivenes, sus altos vuelos

alígeros, sus recelos

sedentes y sus empaques,

vestidos de oscuros fraques,

la infinitud de los cielos.


11, Mayo


126.


INGENUIDAD.


Cuando ya no haya sueños

ni haya caminos

quisiera ser un poco

como los niños:

Ingenuo y puro

e ignorar la mentira

que hay en el mundo.


12, Mayo.


127



Ese dulce mirar

de tus azules ojos

llena mi soledad

y viene a estremecer

mis viejos sentimientos

de un cálido placer.

Ese amplio sonreir

sin fin de tus bermejos

labios hacen sentir

una íntima ilusión

a mi asendereado,

caduco, corazón.

Y es que me dueles tú,

tu risa, tu mirada,

tu abierta juventud.


14, Mayo.







128


FE Y CORAZÓN


Qué lejos, ay, se muestra la esperanza

tras la que va mi fe bracitendida,

mi fe, mi pobre fe, que no la alcanza,

mi fe, mi pobre fe, casi perdida.


Y mientras, solitario, prisionero,

se queda aquí, en la tierra, desterrado,

mi pobre corazón aventurero,

mi pobre corazón enamorado.


16, Mayo.

129


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